Ceremony Interrupted

CEREMONY INTERRUPTED

MEXICO CITY MARCH 14  2015

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CEREMONY INTERRUPTED

Daniel Horowitz

 

No hay estructura del inconsciente más que en la medida en que el inconsciente habla y es lenguaje. No hay estructura de los cuerpos más que en la medida en que los cuerpos se supone de algún modo que “hablan” con un lenguaje que hace síntoma, que es el lenguaje de los síntomas. Las cosas mismas en general no tienen estructura sino en la medida en que sostienen un “discurso” silencioso, que es el lenguaje de los signos.

1.Deleuze

En el psicoanálisis de Lacan el inconsciente está estructurado como un lenguaje mediante procesos de tipo metafórico y metonímico; categorías de sustitución y asociación con la finalidad de referir o enunciar los objetos. Mientras la triada de lo real, lo imaginario y lo simbólico, constituyen las tres dimensiones anudadas en la constitución del sujeto. Bajo este esquema de representación y constitución subjetiva podemos enmarcar el proceso creativo de Daniel Horowitz, quien a través de su obra, – que en esta ocasión incluye pintura, instalación gráfica, collage 3D, intervención en sitio y video animación-, inscribe la posibilidad de producir lo real irrepresentable, según el esquema citado, diseñando realidades alteradas en las que él mismo identifica su otro yo fuera de él, configurando nuevas conjeturas simbólicas como híbridos; donde su proceso de asimilación al iniciar la obra, el procesual y el definitivo sugieren, al final, un cuarto momento de producción simbólica, el del espectador.

 

Para esta exhibición Horowitz retoma elementos extraidos de la sociedad mexicana y los interpreta, a partir de su experiencia personal, como una cotidianidad ritualizada con patrones de conducta, usos y costumbres arraigadas. Ceremonias que irrumpen, a decir del artista, en el imaginario simbólico frente al universo de imágenes en la modernidad contemporánea. Aunado al principio dialéctico que sugiere con el espectador, cabe mencionar que las superficies o papeles que usa de lienzos, también adquieren un lugar fundamental en su proceso creativo, pues éstas nunca se muestran de manera pasiva ni como un blanco inicial. Las superficies, como en este caso sucede con la madera, los muros de la galería, el papel y los recortes de libros antiguos sobre los que pinta y articula su discurso artístico, siempre incluyen información previa que interactúa con el tema de la obra en proceso, en una suerte de collage conceptual y plástico al mismo tiempo. De esta manera, su trabajo se presenta como una forma de interpretar los mensajes del inconsciente, pulsiones que más allá de la intuición, carecen de objetos de representación específica, incitando reacciones distintas en cada sujeto frente a la obra. Su trabajo habla de esa posibilidad de producir lo real mediante lenguajes que justifican, al mismo tiempo, su discurso crítico proyectado en imágenes cargadas de información, usualmente utilizando la estética vintage como un elemento de composición, en su ejercicio de relación simbólica. Y donde los objetos de uso cotidiano, así como las figuras en el imaginario delinean la naturaleza surrealista del inconsciente, bajo el excedente simbólico de la imagen producida, deviniendo en lenguaje de los signos.

 

 

Texto por Roberto Barajas