Color Carne y Mundo

Color Carne y Mundo

Luis Hampshire

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Las obras que conforman COLOR MUNDO Y CARNE, están hechas bajo el proyecto Mole Negro apoyado por el Sistema Nacional de Credores de Arte, y toma como pretexto y metáfora (metodológica útil) del arte, una comida local de Oaxaca, como un espacio y contexto para investigar, pensar y ampliar ideas, motivos y formas de hacer y mostrar pintura que Hampshire ha estado realizando en los últimos años. A saber, el uso de recortes, la idea de la mezcla, el desgaste, lo irrisorio, el uso de la historia, el humor, el chance, las capas de sentido y contrasentido y el arte como huella del ser en el mundo que barrena el presente buscando claves. El mole negro como pegamento creativo y de identidad.

En los últimos años Hampshire ha planteado su proceso de trabajo a partir del concepto y acción de detrito. Esto es, residuos desgastados en el día a día, imágenes, objetos encontrados y usados, fragmentos (que pueden concebirse como un sistema intencional absolutamente mínimo de autoproducción) que van perdiendo su forma ya sea por des-composición o en un proceso de asimilación. Es esta asimilación-consumo-producción a partir de formas otras y su acumulación en capas o huellas en la Historia y cómo el individuo, o su historia personal subjetiva se inserta en ese compendio, que su trabajo pictórico investiga y desarrolla.

Para ello utiliza una diversidad de acciones, marcas, formatos, materiales y maneras de hacer y de pensar la pintura como residuos-estratos-estructuras, en donde “el mundo´´ es literalmente recortado, consumido, acumulado, y usado para generar arreglos otros, en los cuales las obsesiones personales y la cultura que le rodea se informan y forman constantemente dentro de una Poética de Relación.

En este sentido el espacio y el tiempo de producción, ocio, humor, derroche, la lógica de lo improductivo y el gasto del artista, en el estudio y el Mundo, es el motivo recurrente que amalgama los dibujos, collages, libros de artista, recortes, pinturas de formatos diversos, estructuras y pinturas sostenibles como un sistema no sistemático de relación donde adivinamos lo imprevisible del mundo.

La tarea de una mente es fabricar futuro, tal como lo expresó en una ocasión el poeta Paul Valéry. Para Daniel c. Dennett, en su libro Tipos de mentes, Hacia una comprensión de la conciencia, Una mente es fundamentalmente algo que anticipa, un generador de expectativas. Barrena el presente buscando claves, que refina con la ayuda de los materiales que ha conservado del pasado y las convierte en anticipaciones del futuro. Y entonces actúa, racionalmente, sobre la base de esas cosas anticipadas con tanto esfuerzo.

Cuando los microorganismos mueren, finas partículas orgánicas se producen, y estas son consumidas por animales pequeños cambiando de forma a manera de gránulos de estiércol. Como resultado de este proceso, la mayoría de los materiales procedentes de organismos muertos desaparece de la vista y obviamente no está presente en una forma reconocible, pero están de hecho presentes en la forma de una combinación de finas partículas orgánicas y los organismos que los utilizan como nutrientes. Esta combinación es el detrito.
Ante un imaginario que ha consistido en desear y conquistar, teniendo como consecuencia el aumento del territorio, Glissant propone un imaginario de la puesta en relación de los unos con los otros, donde toda jerarquía ha sido abolida, imaginario que él describe como “un pensamiento archipiélago” destinado a la puesta en contacto de todas las formas de cultura, del encuentro, de la interferencia, del choque, de armonías y desarmonías entre culturas dentro del mundo. En Edouard Glissant , TRATADO DEL TODO-MUNDO, Primera edición: septiembre del 2006, El Cobre Ediciones Barcelona