EVERY ENDING IS A NEW BEGINNING

EVERY ENDING IS A NEW BEGINNING
Andrew Birk

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En una postal, la puesta del sol vuelca colores imposibles sobre el mar y sobre la tierra. Con la pequeña pieza de papel impreso en sus manos, se imagina el nuevo romántico solo y pequeño ante la maravilla de la naturaleza, fijando los ojos hasta donde alcanza la vista, sin palabras y sin aliento.
El ocaso es la imagen de la promesa, de la expectativa, del futuro soñado; el nuevo día trae consigo todas las posibilidades por estrenar en la envoltura del amanecer. Nos imaginamos el nuevo día como el paraíso que vendía la postal: cortando lo que queda fuera del campo de visión, es la imagen enmarcada de lo idílico.
Cuando pensamos en cómo será lo que queremos, tomamos las cosas que ya conocemos y las ordenamos en nuevas composiciones que nos excitan y nos apaciguan, sobre un fondo de desconocido porvenir. Cada vez que dibujamos en la nada nos movemos hacia delante. Con cada trazo nacen infinitas ramas; cada vacío es un lienzo y cada línea puede ser un horizonte.

Andrew Birk (Oregón, Estados Unidos 1985) presenta una serie de piezas de gran formato para su primera exposición en la Galería Karen Huber en Ciudad de México. Volviendo a uno de los materiales más descartados por el arte contemporáneo y reservado al amateurismo, Birk utiliza la acuarela a gran escala para pintar enormes cuerpos de agua y aire. Estos dos elementos, de apariencia siempre cambiante y en total dependencia de la luz que se proyecte sobre ellos, se muestran en las piezas de Birk en todo el espectro de sus posibilidades. Abrazando la cursilería asociada tanto al material como a la imagen de la postal, el artista expone con franqueza el optimismo ante los grandes cambios vitales, los fines de ciclo y los nuevos inicios. Y es que, vinculados al que mira, el amanecer y el ocaso son solamente dos puntos concretos de un mismo círculo.

Sira Pizà