MATERIA TRANSITORIA

MATERIA TRANSITORIA

Keke Vilabelda

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Cuando Keke Vilabelda (Valencia, España 1986) llegó a la Ciudad de México en septiembre de 2016, se encontró con una ciudad que apostaba por la modernidad y a través de ésta por el afán de progreso de los gobiernos neoliberales. El artista inmediatamente se interesó por los contrastes del Centro Histórico, como son los rascacielos colindantes con construcciones de la época de la Colonia.

Paseándose entre edificios de todos los tamaños y de todos los tiempos; bodegas en desuso, vendedores ambulantes, escaparates con productos y anuncios hechos a mano de tiendas locales; Vilabelda instaló su estudio en medio de esta mezcla de temporalidades que, aunque suene contradictorio, confluyen en un mismo tiempo y espacio. El artista captura en su obra este peculiar paisaje citadino donde el pasado y el presente se fusionan no obstante el presente insista desesperadamente desprenderse de aquello que lo precede.

Vilabelda comienza a trabajar en Materia Transitoria con una serie de encuentros fortuitos, a veces los registra fotográficamente y otras veces simplemente se apropia de ellos. En sus recorridos fija la mirada hacia lo cotidiano y se va apropiando, ya sea literalmente o través de sus fotografías o de sus frotages, de lo que otros ven como detritus urbano; simplemente camina por las calles poniendo atención en aquello que la costumbre ha vuelto invisible para los demás.

Sus obras son el equivalente a un retrato social, en ciertos momentos anecdótico e incluso documental. El artista recorre las calles de la ciudad encontrando reminiscencias pictóricas en materiales urbanos, fruto del accidente y la erosión cotidiana que para él conforman una especie de narrativa donde la intervención del artista se puede equiparar con el arte de escribir. Al utilizar como recursos estéticos la ironía y el rigor intelectual, así como vestigios de una arquitectura en deterioro que la modernidad se ha encargado de desprestigiar, Vilabelda crea obras que revelan de manera muy evidente el afán de los gobiernos neoliberales por ser parte de la globalización.

Antes de entrar al espacio de exhibición, pero ya dentro de la galería, en esa esfera intersticial entre el adentro y el afuera, el visitante se encuentra con una instalación conceptual, que nos remite al trabajo de Joseph Kosuth. En esta pieza el artista aborda tautológicamente el proceso de deterioro y abandono de objetos en desuso. Recarga sobre el muro el objeto encontrado intervenido con una imagen del momento del encuentro y coloca sobre el mismo una imagen de la pieza ya intervenida. En esta obra Vilabelda continúa explorando la manera cómo experimentamos, comprendemos y respondemos al entorno urbano centrándose en el significado transmitido puramente a través de materiales. Al hacer esto, Vilabelda atrae la atención del espectador hacia un código de tres vías de acercamiento a la realidad: un código objetual, un código documental y un código sensorial (referencia, representación y visión).

En Materia Transitoria Vilabelda nos muestra una serie de obras que funcionan como ventanas nostálgicas que nos permiten mirar hacia el pasado y el presente al mismo tiempo. Estas ventanas son una oportunidad de mirar cara a cara las contradicciones y consecuencias del crecimiento desigual de la economía neoliberal. Los readymades que Vilabelda elige siempre mantienen su identidad; sin embargo, el artista la transforma en una identidad ambigua que el espectador deberá
ir descubriendo poco a poco a partir de la evidencia. Por ejemplo, las placas colocadas directamente sobre el suelo nos remiten a las propuestas minimalistas de Carl André, solo que en este caso el artista no ha conseguido placas metálicas en una tienda de materiales para construcción, sino que ha “arrancado” placas de cerámica negra de un edificio destruido y abandonado. Es claro que la inspiración del artista proviene de una profunda observación hacia los escenarios cotidianos y la vida diaria.

Entendido desde lo estético su trabajo hace que observemos nuestro entorno de manera distinta, Vilabelda reacomoda los materiales y logra que los pequeños detalles—contrastes cromáticos, efectos de luz y texturas—adquieran las mismas propiedades que una pintura abstracta. Podríamos comparar las características visuales, la pintura desgastada sobre las paredes, la herrería en proceso de oxidación y los fragmentos de publicidad pegada sobre los muros de las casas, con pinturas del expresionismo abstracto.

En otra serie de obras presentadas en Materia Transitoria Vilabelda, en una investigación más formal emula los procesos de deterioro de los materiales hallados en una apropiación creativa con una técnica híbrida que recurre a la vez a procesos artesanales y a sofisticada tecnología digital, estas obras funcionan como analogías perfectas de nuestra modernidad. Una mirada a Cracking layers nos da un punto de partida en esta práctica, vemos un colado de cemento, cubierto de yeso y encima el color deslavado del magenta y el azul que proviene de tecnología digital de punta, pero que se asemeja más a una maquila de offset. El resultado final queda definido por la lógica de los materiales que emplea, el accidente forma parte de la obra. Nos enfrentamos a una acumulación contradictoria de oficio, tecnología, superficies, formatos y texturas que definen una igualmente contradictoria serie de estructuras, densidades y espacios.

La complejidad de la exposición se debe a que el artista, como hemos visto, experimenta con técnicas muy variadas; entre ellas explora la técnica del frotage que ofrece inmensas posibilidades pues estimula la imaginación del observador a través de un juego visual entre el negativo y el positivo que deriva en asociaciones fortuitas y lo convierte en parte del proceso creativo. En L Pattern esta técnica, más parecida a un acto mecánico al azar que puede repetirse y renovarse, da como resultado una imagen que nos remite a una obra temprana de Frank Stella cuya expresividad radica en la textura, pero al ser intervenida por el artista el resultado es una yuxtaposición de formas geométricas con una intrigante “ventana” que apunta al inevitable deterioro urbano y nos ubica en nuestra contemporaneidad.

Para Vilabelda, recorrer las calles es parte de su involucramiento físico e intelectual con el mundo. Es su manera de interactuar con la realidad. El detritus urbano, los materiales encontrados y su eventual transformación en obras artísticas, son el recurso que utiliza para salir de sí mismo y tender puentes con el tejido urbano, y con lo cotidiano que lo rodea. Su objetivo es trastocar nuestra percepción del mundo de forma muy sutil, de tal manera que el encuentro con la realidad no puede ser el mismo después de habernos enfrentado a su obra.

Haydeé Rovirosa